Esta historia es la continuación de de la entrada Mi historia V1.0.
A pesar de mi escaso, casi nulo, conocimiento de mi vida mortal, como inmortal me desenvolví bastante bien. Pronto aprendí las disciplinas que mi maestro me enseñó y aprendía moverme por las sombras.
Cada noche la cacería era diferente. Yo la hacía diferente. Cada vez era más rápido y silencioso. Cada vez los engañaba mejor... cada vez era más fácil.
Poco a poco me fui haciendo con cierto poder en la ciudad. Fui consiguiendo contactos y fui observando a diferentes personas para ver si podía conseguir algo de ellas. Me llamó en especial la atención una joven. Tendría aproximadamente 20 años y, desde que la había visto por primera vez, siempre consiguió lo que quiso. Tenía una determinación y una energía, así como una capacidad de engañar y jugar con las palabras que me sorprendió. Me dije a mi mismo “has de hacerte con ella... tiene que ser tu aliada”. Decidí no precipitarme por varias razones. La primera y más importante es que yo todavía dependía de mi Sire y éste no me permitía tener chiquillos. Por otro lado, yo tampoco quería tener una chiquilla sin haberla estudiado bien a fondo. Sin haber conocido sus trucos... no me gustaría que me controlase ella mí.
Por suerte o por desgracia, llegó una semana trágica para mi. Un martes, por culpa de un accidente de tráfico, mi observada falleció. El viernes de esa misma semana, mi Sire dijo que tenía cosas importantes que hacer y que se ausentaría hasta el domingo... pero nunca volvió.
A pesar de que me había centrado, sobre todo, en la joven, había estado estudiando a otros posibles candidatos a chiquillo. Había uno con el que me encapriché de sobremanera... era un joven de unos 16 años. Su padre era borracho y lo maltrataba. Su madre... nunca me quedó claro si había fallecido o si los había abandonado... en alguna ocasión me pareció entender que ambas cosas. El chico en cuestión, era justo el tipo de chaval que buscaba... pero le faltaba determinación. El odio invadía su cuerpo y no era capaz de cumplir la merecida venganza. Eso era lo que me echaba para atrás.
Hasta una noche... cuando llegué, el joven estaba en su habitación, con un cuchillo apoyado en su pierna. El padre no estaba y había algunos destrozos en la casa. Había vuelto a recibir una paliza. Pensé “si se anima a empezar, yo acabaré el trabajo y será mío.” Me fui a cazar y volví lo más rápido que pude. El chico seguía herido y el padre todavía no había vuelto.
Me quedé mirando al joven... observando sus movimientos y sus pensamientos. De repente, la puerta se abrió. El cuerpo tambaleante de un borracho entró en la casa. Tras proferir un par de gritos, se acercó a su hijo con la intención de golpearle nuevamente. Pero mi pequeño magullado se adelantó. Cogió el cuchillo que tenía en la mano y le asestó una puñalada en el pecho. Sangre, un grito, silencio. Rompí la ventana que me separaba de la escena y aparté al chaval de un empujón contra el armario. Aproveché el debilitado estado del padre para alimentarme de él... debido a mi apurada cacería no me había saciado completamente.
Giré la cabeza hasta mirar al chico directamente a los ojos. Me levanté y me acerqué a él. Lo cogí en brazos y le dije:
- Hiciste bien... llevo observándote tiempo y este hecho es lo único que faltaba para que me terminaras de convencer. Puesto que me has convencido, voy a darte dos opciones: La primera es venirte conmigo. Aprender las artes de la noche y descubrir un mundo nuevo y eterno en el que podrás hacer todo aquello que no hiciste en vida. La segunda opción, la muerte.
El chico vaciló un poco... le vinieron incontables preguntas a la cabeza. La duda se apoderó de él, hasta el punto de que se quedó paralizado durante unos segundos. Lentamente y con cierta timidez, asintió.
Hice lo que tenía que hacer... se convirtió en mi chiquillo y empecé, desde ese mismo día, a enseñarte todo lo que sabía...
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1 comentario:
Sigo pensando que me encanta como escribes.
No dejes de hacerlo.
Te quiero.
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